ORIGEN DE LA IMAGEN DE LA SANTA MUERTE 

 

 
         

Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, o Señores del Inframundo o Mictlán, lugar de los descarnados, se representaban con un esqueleto y eran venerados desde tiempos precuauhtemicos, al realizarse la conquista de Tenochtitlan y formarse la Nueva España, diezmada la población original por las pandemias (Viruela, tuberculosis, etc.) debido a la estricta vigilancia que ejercían las ordenes monásticas de la Iglesia Romana, sobre los habitantes de éstas tierras, se pierden los testimonios originales del culto que se rendían a estas deidades, lo que alcanzamos a conocer, es que para nuestros antepasados, estos dioses representaban el paso de la noche sobre nuestro continente. Sin embargo después de la destrucción de los templos prehispánicos, se pierde todo testimonio sobre la forma de culto que le rendían.

  

 

La imagen de la Muerte que llega de Europa es la del esqueleto, dicha imagen se remonta a los últimos años del siglo XI en la mayor parte de Europa hubo hambruna por falta de cosechas, tras de ella aparecen las epidemias, siendo la mas terrible la Peste bubónica. La imagen de la Muerte y su triunfo al parecer universal, se volvieron constantes en la literatura y el arte, donde frecuentemente se le representaba celebrando su victoria, es en este tiempo que al esqueleto los artistas le agregan la vestidura helénica, el mundo en sus manos, la guadaña y la balanza entre otros objetos simbólicos. La imagen conocida como Santa Muerte muestra atributos traídos de occidente que nada tienen que ver con los antecedentes prehispánicos, se representa como un esqueleto humano vestido con túnica y manto, vestiduras que expresan la pureza. Lleva una aureola sobre el cráneo que revela su personalidad divina lo que le otorga la capacidad de ser intercesora de las necesidades del hombre y por lo tanto alcanzar los milagros solicitados. A la diestra lleva una balanza, símbolo de la equidad, la justicia y la imparcialidad, una guadaña, emblema del tiempo así como del cese de la vida y la justicia implacable de Dios indicándonos que en el camino de la muerte no hay distinciones. En la mano izquierda porta el globo terrestre signo de la fragilidad del mundo, recordando que para ella no hay fronteras, recordemos que la muerte es transformación y nuestro mundo se transforma diario y a veces, se acompaña de un búho, emblema del apetito carnal, el reloj de arena y la lámpara recuerdan la medida de todos sobre la tierra y la luz que te guía aquí como en la eternidad. Esta vestimenta fue traída por los españoles ya que en el México prehispánico no existían guadañas ni túnicas. En algunos rituales Católicos romanos de España aún usan la imagen. Caso específico la imagen que sale con la Hermandad del Santo entierro, durante la Semana Santa en Sevilla, España, es en la época de la Colonia cuando aparece en las fiestas litúrgicas de la Iglesia Romana, mezclando rituales paganos con los cristianos, como el Día de Muertos y hasta en la Semana Santa participaba.

     


La imagen no surgió espontáneamente, sino como producto del devenir histórico y religioso de Europa que al llegar al territorio de la Nueva España, se afianzo en las comunidades nativas y mestizas. Los primeros Misioneros Franciscanos que vinieron a Evangelizar la Nueva España, trajeron la devoción a San Pascual Bailón, canonizado por el Papa León XIII, y junto con la devoción llegó una imagen que lo representaba muerto, que llevaron a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Donde se le comenzó a venerar. Los indígenas empezaron a fabricar imágenes pequeñas de la que habían llevado los franciscanos y le llamaron “El santo Muerto”, más tarde le agregaron la guadaña y la balanza y empezó a conocerse como la Santa Muerte. Ha estado presente en el teatro novohispano de evangelización, en sonetos, bailes (como los de Guerrero y Oaxaca), en representaciones plásticas de tipo religioso, como las pinturas murales de templos y conventos (Malinalco, Estado de México; Huatlatlauca, en la Sierra poblana; en Sarik y Pitiquito, Sonora). También se encuentra en diversas pinturas de caballete que conforman catafalcos o piras, como la de santa Prisca, en Taxco, lo mismo que el políptico de la Muerte en el Museo Nacional del Virreynato en Tepotzotlán, como parte de la decoración mural de algunas casas, ejemplo de ello es la casa del Dean, en Puebla.

 
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