POLÍTICA

La iglesia no interviene como corporación en la política. Considera que más bien debe convertirse en un poder impulsor de todo mejoramiento social o político mediante la inspiración a sus miembros del amor a la humanidad y el deseo de servir a sus semejantes, si bien dejándoles en libertad de escoger sus propios fines y medios, con tal que éstos sean consistentes con la moral.

Sin embargo en el caso de que algún miembro o clérigo de nuestra institución tuviera la necesidad, inquietud o recibiera la invitación para ocupar algún cargo o responsabilidad para participar en la política, la iglesia autoriza a los mismos para que con las debidas licencias se separen del cargo eclesiástico (tratándose de ministros de culto) el cual podrán volver a ocupar cuando termine su trabajo político e incursione conforme a los preceptos de las Leyes Civiles en este campo, para buscar siempre el mejoramiento y progreso de la sociedad

 
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