EL CLERO DE LA IGLESIA El clero de la iglesia reclama dominio sólo sobre los que se adhieren a su rito. La clerecía cumple la misión de Cristo de enseñar (Mt. 28:18-20) pero sin arrogarse autoridad alguna sobre la conciencia individual, sino más bien haciendo hincapié en su función de administrar los divinos sacramentos como “dispensadores de los misterios de Dios”, listos a ponerse en cualquier forma razonable a disposición de los que soliciten su ayuda.
La ordenación de varones casados, es totalmente aceptable, de acuerdo y conforme a las enseñanzas de San Pablo (1Tim. 3:2-12) y con las disciplinas de las iglesias Católicas del Rito Oriental, desde los principios del Cristianismo. La iglesia no exige el celibato, ni prohíbe el matrimonio a sus clérigos.
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