CUERPO DE CREENCIAS
Nuestra Iglesia reconoce siete Sacramentos fundamentales, a saber: BAUTISMO, CONFIRMACIÓN, SANTA EUCARISTÍA, CONFESIÓN, SANTA UNCION, SANTO MATRIMONIO Y ORDENES SAGRADAS. A fin de asegurar su eficacia para los fieles, guarda con el más celoso escrúpulo y cuidado la administración de todos los ritos sacramentales. Y ha conservado una sucesión Episcopal que es reconocida como válida por todas aquellas iglesias de la Cristiandad que mantienen la sucesión apostólica de órdenes como postulado de su fe. Afirmamos que las Santas Escrituras, los Credos y los siete concilios del primer milenio de la historia Cristiana, son los vasos en que la enseñanza de Cristo ha sido transmitida a sus seguidores. Deduce de ellos ciertos principios de creencia y de conducta, que considera fundamentales, verdaderos y suficientes como base para una recta comprensión y conducta. Nuestras concordancias con la doctrina Católica, pueden ser resumidas siendo declaradas con nuestro firme asentimiento a los Apóstoles, hacia los Credos Niceno y Atanaciano, a las declaraciones solemnes oficiales de los primeros siete Concilios Ecuménicos. No aceptamos el dogma de la Infalibilidad Pontificia, rechazamos también todas las doctrinas y dogmas que la Iglesia Católica Romana ha promulgado por tal medio y argumento, incluyendo los dogmas de la Inmaculada Concepción y el de la Asunción de María. Con respecto a la Eucaristía, creemos que “recibimos el Cuerpo y la Sangre de nuestro Salvador Jesús Cristo bajo las especies del pan y del vino”. Somos más liberales que la Iglesia Católica Romana. Enfatizamos el valor de la conciencia individual en materias éticas, y, aunque la confesión privada no es obligatoria, igualmente la practicamos. Con respecto a temas como la contracepción (uso de anticonceptivos), consideramos que es un asunto que se debe asumir de manera discrecional. Abolimos el uso de la sotana fuera de los cultos, actos litúrgicos y misas. Es decir, que fuera de las misas los sacerdotes usamos vestimenta civil. Abolimos el latín de los cultos, actos litúrgicos y misas, pasando al uso de las lenguas vernáculas (en este caso español). Bautizamos hijos de madres solteras y/o de padres separados no casados ni en lo religioso ni en lo civil. Administramos el santo sacramento del matrimonio a las personas separadas y también a los divorciados. Abolimos el celibato clerical, esto es, permitimos el matrimonio de sacerdotes y obispos.
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